CUENTOS PARA LEER EN NOCHES DE LLUVIA: Introducción

Introducción

Todo escritor escribe en una tradición, afirma James N. Frey en uno de sus libros.[1] Ya sea que escriba literatura “de alto vuelo” o de género (policial, ciencia-ficción, fantástica, etc.) el autor no puede desligarse de las obras de los escritores que lo precedieron y que marcaron el surco donde él sembrará su propia obra.

Esto vale para las normas más generales (la extensión aproximada de un cuento o el manejo del punto de vista) hasta las más particulares propias de un género (mayormente, alguien tiene los días contados en un thriller). Se podría decir que los genios de la literatura fueron aquellos que quebraron las reglas previas o crearon nuevas. Aun así, esa ruptura o esa creación se dieron con relación a lo escrito hasta ese momento. Me vienen a la cabeza los sarcasmos de Cervantes, en el Quijote, de la novela de caballería.

En el caso del género de terror esta tradición es muy marcada y muy rica.

Un castillo en una noche brumosa, ruido de cadenas que se arrastran, una figura demasiado pálida como para sentirse saludable. ¿Parece trillado? Es que aquí la literatura gótica está en plena acción. Enseguida veremos someramente qué se entiende por literatura gótica, porque todavía influye grandemente en la literatura de terror actual, pero antes definamos un poco mejor el género del libro que usted tiene en sus manos.

CONTAME UNO DE MIEDO

Stephen King escribe género de horror, afirman los norteamericanos. Misery, Carrie, Cementerio de animales, son todas novelas de horror. Sin embargo, se pueden encontrar diferencias entre ellas. Misery es la más realista. No hay fenómenos sobrenaturales y la maldad es puramente humana (thriller). En Carrie suceden fenómenos no naturales (como la telekinesia), pero que dentro de la realidad de la novela se consideran como naturales. Esto, a pesar de la ausencia de naves espaciales, lo acercaría a la ciencia-ficción. Por último, en Cementerio de animales la presencia de lo sobrenatural es tangible, y aun dentro de la realidad de la novela son inexplicables. A esto yo llamo género de terror. Y se entiende y se pretende que los seis cuentos de este libro pertenezcan a él. De ahí la “garantía de espanto: todas las historias de este libro contienen elementos sobrenaturales”.

¿Y qué es entonces el género de horror, el que escribe King? Bueno, sin pretender definiciones terminantes, es más que nada un enfoque que acentúa sobre lo terrorífico de la vida. Digamos, es la literatura donde los personajes la pasan muy, muy mal. Pero mal, ¿eh?

SI LEO UN BEST-SELLER EN UNA IGLESIA, ¿ES LITERATURA GÓTICA?

Antes que nada, aclaremos algunas cuestiones de terminología.

Empecemos por “gótico”, que es un adjetivo que hace referencia a los godos.

Los godos constituyeron un pueblo de la antigua Germania. En el siglo I a. J.C. llegaron de Escandinavia y se establecieron en el bajo Vístula. Alrededor del año 375 la acción de los hunos determinó que se dividieran en dos ramas: visigodos y ostrogodos.[2]

El término “gótico” se aplicó despectivamente (godos = bárbaros) en el Renacimiento, al arte europeo occidental que sucedió al románico, entre los siglos XII y XV. Se desarrolló una pintura y una escultura góticas, y fundamentalmente, un estilo arquitectónico.

La arquitectura gótica se caracteriza por las bóvedas ojivales altas (de crucería o nervadas, llamadas así por los dos nervios que se cruzan en diagonal a la altura de las claves), ventanas con vitrales, arbotantes (arcos que transmiten a un contrafuerte el empuje de la bóveda) y agujas (remate fino y apuntado de las torres). El estilo gótico es un conjunto de formas y de líneas verticales, tendidas hacia arriba como deseando acercarse al cielo.

En cualquier buen diccionario o enciclopedia se podrán hallar ejemplos ilustrativos de iglesias y catedrales.

Así estaban las cosas hasta que en 1764 Horace Walpole publicó la novela El castillo de Otranto: una historia gótica. Utilizó la palabra en el sentido de “medieval”, pero dio nombre a un género narrativo que duró unos setenta años, cultivado principalmente por escritores ingleses, escoceses e irlandeses.[3]

Robert Harris lista las siguientes características de la novela gótica[4]:

1. La acción transcurre en un castillo.

2. Hay una atmósfera de misterio y suspenso.

3. Interviene alguna oscura y antigua profecía.

4. Augurios, presagios y apariciones están a la orden del día.

5. Eventos sobrenaturales.

6. Emoción sobre-excitada.

7. Mujeres en peligro.

8. Mujeres amenazadas por un hombre poderoso, impulsivo y tiránico.

9. Metonimias de lobreguez y horror (viento, lluvia, ruido de cadenas, risa enloquecida, pasos que se acercan, luces en habitaciones vacías, etc.).

10. Un vocabulario especial, recargado, a veces inflado y melodramático.

Entre las novelas góticas se encuentran: El receso (1785), de Sophia Lee; Vathek (1786), de William Beckford; Los misterios de Udolfo (1794), de Ann Radcliffe (una de las mejores escritoras del género); El monje (1796), de Matthew Gregory Lewis. Jane Austen satirizó el estilo en La abadía de Northanger[5], en 1818.

También fueron muy importantes los cuentos, publicados en revistas y diarios, aunque en general son menos citados. Algunos autores: William Mudford, James Hogg, E. T. A. Hoffman, John Wilson (escocés, publicó con el nombre Christopher North).

Habitualmente se considera que este tipo de ficción terminó con Melmoth, el errabundo (1820), de Charles Robert Maturin, pero hay quien juzga a Roockwood (1834), de William Harrison Ainsworth, como realmente la obra postrera del género.[6]

Se puede encontrar más información en Internet en los siguientes sitios: www.litgothic.com, excelente lugar donde comenzar; Literatura de terror: bibliografías selectas y estudios críticos[7]; The Horror Timeline en A History of Horror, por David Carroll y Kyla Ward[8]; Literatura de terror: una historia de miedo (primera parte), en La factoría del ritmo nro. 10[9].Este último sitio es el único en castellano.

ALGUNOS DATOS CON CUENTAGÓTICOS

El castillo de Leixip, una leyenda familiar irlandesa, de Charles Maturin, es el cuento que mejor expone, de los tres, las características del estilo gótico, ya desde el mismo título y es el único cuento conocido de este autor.

Charles Robert Maturin, irlandés, nació el 25 de septiembre de 1782 y murió el 30 de octubre de 1824. Era tío abuelo de Oscar Wilde. Escribió novelas y obras de teatro. El mismísimo Honoré de Balzac (1799-1850) escribió la continuación de su Melmoth, el errabundo.[10] Parece que a Honoré le quedó un rato libre entre sus noventa novelas y sus cuentos y obras de teatro.

La noche del 16 de junio de 1816 fue una noche memorable para la literatura de terror.

Durante el verano de 1816 en Chapuis, Ginebra, Suiza, a la vera del lago de Ginebra, Lord Byron alquiló la Villa Diodati, que John Milton, el autor de El Paraíso Perdido, había visitado en 1600. El 16 de junio estaban reunidos Byron, Mary Godwin (tenía 19 años), su hermanastra, Claire Clermont, y el futuro marido de Mary, Percy Bysshe Shelley, junto con John Polidori, el médico de Byron. Ese día, debido a la erupción del volcán Tambora, en Indonesia, el clima pasó de radiante a tormentoso en pocas horas y los invitados no pudieron regresar a Chapuis.

Ya puesto el sol, entre todos leyeron en voz alta historias de terror alemanas, la Fantasmagoriana. Inspirado en uno de los cuentos, Byron propuso que cada uno escribiera un relato de fantasmas. En los días subsiguientes Mary comenzó Frankestein, terminándola en mayo de 1817. Se publicó el 1º de junio de 1818.[11]

La inquietante y frenética película de Ken Russell, Gothic, transcurre íntegramente en esa recordada noche[12].

Pero ahí nació también la semilla de Lord Ruthven; en su momento, un vampiro tan conocido como ahora lo es Drácula.

En 1819 apareció un cuento en el New Monthly Magazine, El vampiro, firmado por Lord Byron, pero en el número siguiente se publicó una carta en la que John William Polidori (7 de septiembre de 1795-1821) afirmaba ser el verdadero autor del mismo.[13]

Aparentemente Polidori basó su historia en un fragmento que Lord Byron había escrito aquella noche en Villa Diodati.[14]

Sin embargo, a Byron siempre le irritó que se lo asociara con una historia de vampiros.

Existe gran consenso de que el personaje central, Lord Ruthven, está inspirado en el mismísimo Lord Byron. Luego de que Polidori y Byron se separaran en malos términos, el doctor le habría asignado las características negativas de un verdadero monstruo, además de las más positivas: la del pálido aristócrata con alta carga sexual, que se convertirían en proverbiales del vampiro.

Este cuento fue adaptado al teatro, traducido a varios idiomas y tuvo gran influencia en los escritores posteriores, incluyendo, por supuesto, a Bram Stoker (1847-1911) con su Drácula.

Mary Wollstonecraft Shelley (30 de agosto de 1797 – 1º de febrero de 1851), cuya obra más conocida es, por supuesto, Frankestein, era hija de la feminista y escritora Mary Wollstonecraft y del filósofo y novelista William Godwin, y esposa de Percy Bysshe Shelley. Es la autora del último de los cuentos góticos que presentamos: El inmortal mortal.

En este excelente relato interviene un personaje que existió en la realidad: Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim (1486-1535), místico y alquimista alemán. Fundó una sociedad secreta en París dedicada a la astrología, la magia y la Kabbalah. En 1509 instaló un laboratorio en Dôle con la esperanza de sintetizar oro. Llegó a ser médico de la reina madre en la corte del rey Francisco I en Lyon (sin tener licencia). Terminó como historiógrafo en la corte de Carlos V. Después de su muerte se llegó a decir que no sólo había sido alquimista, sino también mago demoníaco e incluso vampiro. Percy Bysshe Shelley incluyó a Agrippa y a Paracelso entre sus escritores favoritos en una discusión con Godwin en 1812.[15]

MENTIME, QUE ME GUSTA: LA TRADUCCIÓN

Dice el famoso traductor Gregory Rabassa que “hay que pensar qué hubiera escrito (el escritor que se traduce) si hubiese nacido hablando el idioma (al cual se lo traduce).” Humm... complicado y arriesgado, y no estoy muy seguro de que me guste la idea, sobre todo si son autores de comienzos del siglo XIX.

Así que voy a dar algunas explicaciones en cuanto al criterio que utilicé para traducir los tres cuentos góticos.

Voy a tomar el párrafo inicial del conocido cuento La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe, como material de trabajo. Transcribo primero el texto original y luego algunas traducciones, como referencia. Después, cómo lo traduciría yo.

Original de Poe:

During the whole of a dull, dark, and soundless day in the autumn of the year, when the clouds hung oppressively low in the heavens, I had been passing alone, on horseback, through a singularly dreary tract of country; and at length found myself, as the shades of the evening drew on, within view of the melancholy House of Usher.

Traducción de Elizabeth Azcona Cranwell:

Durante un día entero de otoño, triste, oscuro y silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y opresivas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país y, por fin, cuando ya caían las sombras de la noche, alcancé a ver la melancólica casa de Usher.

Traducción de Joseph Club:

Un día de otoño triste, oscuro y silencioso, cuando las nubes colgaban bajas y pesadas en el cielo, crucé solo a caballo una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse la sombra de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher.

Traducción de Julio Cortázar:

Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica casa Usher.

La técnica que utilicé consta de dos pasos: primero una traducción lo más literal posible, sin demasiada preocupación por oraciones que suenen “un poco raras” en castellano.

Primera versión:

Durante todo un gris, oscuro y silencioso día en el otoño del año, cuando las nubes pendían opresivamente bajas en el cielo, había estado atravesando solo, a caballo, una singularmente lóbrega extensión de campo; y por fin me encontré, cuando las sombras de la noche se asentaban, a la vista de la melancólica Casa de Usher.

Luego sí se elimina lo que suena mal (como “otoño del año” o “‘cuando’ las nubes”), quedando una segunda y definitiva versión:

Durante todo un día de otoño, plomizo, oscuro y silencioso, en el que las nubes pendían opresivamente bajas en el cielo, había estado atravesando solo, a caballo, una singularmente lóbrega extensión de campo; y por fin me encontré, cuando las sombras de la noche se asentaban, a la vista de la melancólica Casa Usher.

A esta altura, de algo estoy seguro: el lector jamás olvidará lo que el protagonista de este cuento de Poe había estado haciendo en el primer párrafo de la historia. Sin embargo, todavía se pueden hacer unas pocas consideraciones, antes de la conclusión.

La palabra dull, en referencia al estado del tiempo, se utiliza en inglés cuando el día está nublado, gris, que son las expresiones equivalentes en castellano. Como en el texto enseguida se alude a las nubes, y “gris”, al igual que “oscuro”, hace referencia al estado de la luz natural, preferí “plomizo”, que adicionalmente refuerza las nubes “opresivamente bajas”, ya que el plomo es, además de gris, pesado. Tal vez podría haber utilizado “encapotado”, pero conlleva el sentido de una tormenta inminente, aparte de la sonoridad, en este contexto, algo basta. En rigor, dull es intraducible, por supuesto, ya que no existe un conjunto de connotaciones similar en castellano (dull también significa “torpe” y “romo”). Pero no se me habría ocurrido traducirla como “triste” (sad, en inglés).

Country, como sustantivo, puede significar “país” o “campo”, aunque en esta segunda acepción generalmente lleva como antecedente el artículo “the”. De todos modos, por el contexto, me pareció más adecuado este último significado.

I had been passing (...) through es un tiempo verbal que enfatiza que una actividad ha estado en progreso por un cierto período, tanto en inglés como en castellano. De ahí que pusiera “había estado atravesando”.

En síntesis, con este sistema (traducción cuasi-literal; adecuación posterior) intenté respetar la dicción original (no en el sentido de pronunciación, sino en el de elección de las palabras), la construcción de las oraciones (inclusive cuando suene algo rebuscado para los oídos modernos), los tiempos verbales, adjetivos y adverbios (no transformarlos, en lo posible), los signos de puntuación. En suma, traté de ocuparme no sólo del sentido —qué se dice— sino también de la forma —cómo se dice— o mejor dicho cómo lo escribió el autor traducido.

No significa que haya logrado mi objetivo, pero un escritor pasa mucho tiempo lidiando con estas cuestiones como para no intentar serle fiel.

LOS CUENTOS DEL CEMENTERIO

El escritor de terror se encuentra hoy día en graves problemas. ¿Dar miedo a la gente en el siglo XXI? ¿Cómo competir con el noticiero? Guerra, hambre, tortura, asesinato, esclavitud. No creo que todo tiempo pasado haya sido mejor (sugiero leer Cándido, de Voltaire, por si cupiera alguna duda de que nunca se vivió en el mejor de los mundos posibles), pero antes la información era menor y no estaba al alcance del control remoto.

Pero antes o ahora, el escritor de terror no tiene que buscar lo escalofriante ahí afuera, sino dentro del ser humano; buscar y aprender a pulsar las negras cuerdas de la psiquis y del alma, esas cuerdas que nos llevan a pensar que después de todo puede haber algo escondido allí en la oscuridad.

Así como un juez debería hablar a través de sus sentencias, un escritor debería hacerlo por lo que escriba (esto vale sobre todo en un prefacio). De modo que poco y nada diré sobre los Cuentos del Cementerio. Solamente que aspiré a lograr algo que a mí me gustase leer, aun si no los hubiera escrito yo.

Si hizo caso al título de este libro, afuera estará lloviendo y únicamente se escuchará el sonido del viento y del agua. Tal vez usted esté solo o sola esta noche. A salvo.

Supuestamente.

Entonces, siga, lea los cuentos. Los de antaño y los de ahora. De estos últimos, sólo espero que lo perturben tanto como, al escribirlos, me perturbaron a mí.



[1] Frey, James N., How to Write a Damn Good Novel (St. Martin’s Press, Nueva York, 1987), p. 47, 48.

[2] Diccionario Enciclopédico Larousse (Larousse, Santa Fe de Bogotá, 1998)

[3] McArthur, Tom (editor), The Oxford Companion to the English Language, (Oxford University Press, Nueva York, 1992), p. 445.

[4] Harris, Robert, "Evaluating Internet Research Sources." VirtualSalt. 6 Agos. 1998 <http://www.virtualsalt.com/gothic.htm>.

[5] Northanger: literalmente, “ira del norte”.

[6] Voller, Jack G. , "William Harrison Ainsworth." The Literary Gothic. 20 Mar. 2004 <http://www.litgothic.com/Authors/ainsworth.html>)

[10] Voller, Jack G., "Charles Maturin." The Literary Gothic. 22 Mar. 2004.

<http://www.litgothic.com/Authors/maturin.html>.

[12] Gothic (1986); dirigida por Ken Russell; guión de Stephen Volk.

[14] El fragmento, en inglés, puede ser leído en <http://www.praxxis.co.uk/credebyron/fragment.htm>.

[15] Más sobre la biografía y bibliografía de Agrippa, en inglés, en <http://www.english.upenn.edu/~jlynch/Frank/People/agrippa.html>.

1 Comentarios:

Anonymous Valkiria dijo...

hola!!bueno amigo,quizas mi comentario no te sirva,pues no soy una importante editorial ni nada por el estilo.Pero si te leo desde que hiciste este blog,y tengo que decirte que eres fantastico.De veras eres genial!! "la niebla estaba alli","la plaza de las ortigas muertas"y "el panteon olvidado"son las historias goticas mas fantasticas!adoro como escribes,el empeño con el que traduces,y la forma como piensas.De veras como escritor eres espectacular.Te admiro mucho por tus historias,sigue asi!ve a una editorial!que esperas?res un asombroso escritor.

5:05 p. m.  

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